Soñar desde un sueño no solo es posible según dicen en la última película que ví, El Origen, sino que perseguir el sueño creo yo es por lo menos uno de los sentido que tiene la vida. Estar en Panamá, ahí dónde el estrecho mide 26 o 28 kilómetros que separan el mar Caribe del Pacifico es uno de los pocos sitios en el mundo en el que uno puede despertarse a las 4 de la madrugada ver el sol salir por el mar, caminar para ver el atardecer y despedir del sol en el mar. Y aquí pienso, el sol lo veo pequeño, el mar grande, como nos engañas nuestros ojos, como vemos grande lo que es más pequeño y pequeño lo que es más grande. Cuestión de distancias, dimensiones. Pero quiero perseguir mi sueño y entonces sueño con subirme a un avión y perseguir el sol día tras día, semana tras semana, año a año. Hoy me refugio en La Noche, pero sé que luego buscaré luz, luz solar que me resplandezca los ojos, que me ciege; y me busque cegar las corneas, al final en la oscuridad o en la luz siempre termínanos haciendonos algún tipo de mal. Pienso que será mejor, si inclinarse hacia la melancolía o hacia la alegría, hacia la falencia o la plenitud, hacia el desdén y la zozobra o hacia la bondad y la algarabía. Miren hagamos una cosa, dejémonos vivir en libertad. Cuando cumplí 30 años entre en una especie de etapa leucémica, de introspección; de remisión diría yo, muchos suspiros aguantados y muchas lagrimas derramadas, pero un día como hoy decidí que era la última. Ser valiente créanme es decir lo dejo para siempre, algo que me ha pasado y de lo que verdaderamente me satisfizo plenamente. Recuerdo aquello que una vez me demostró mi tío, dijo que dejaría el cigarro antes que la ley se lo impusiera, y llevaba fumando 32 años, el 31 de diciembre del 2008 se fumo su última cigarrillo, y no digo la marca por no hacer publichery. Me costó mucho volverme duro, pero a base de fuerza de voluntad y esfuerzo, todo se consigue. Hoy soy un ser renovado, son el mismo libido y con la misma esperanza. Hoy quiero saber que soy capaz de reencontrarme mientras escribo y regresando atrás dos párrafos no sentirme orgulloso de lo que acabo de escribir, quiero ir a más. Lo que si quiero es nunca dejar de perseguir el sol. No te pongas bisajoso me dijo el amigo colombiano, mientras que la loretana me decia ¡Alavate oe! Salud y alegria para todos.
martes, 10 de agosto de 2010
Perseguir el sol
Soñar desde un sueño no solo es posible según dicen en la última película que ví, El Origen, sino que perseguir el sueño creo yo es por lo menos uno de los sentido que tiene la vida. Estar en Panamá, ahí dónde el estrecho mide 26 o 28 kilómetros que separan el mar Caribe del Pacifico es uno de los pocos sitios en el mundo en el que uno puede despertarse a las 4 de la madrugada ver el sol salir por el mar, caminar para ver el atardecer y despedir del sol en el mar. Y aquí pienso, el sol lo veo pequeño, el mar grande, como nos engañas nuestros ojos, como vemos grande lo que es más pequeño y pequeño lo que es más grande. Cuestión de distancias, dimensiones. Pero quiero perseguir mi sueño y entonces sueño con subirme a un avión y perseguir el sol día tras día, semana tras semana, año a año. Hoy me refugio en La Noche, pero sé que luego buscaré luz, luz solar que me resplandezca los ojos, que me ciege; y me busque cegar las corneas, al final en la oscuridad o en la luz siempre termínanos haciendonos algún tipo de mal. Pienso que será mejor, si inclinarse hacia la melancolía o hacia la alegría, hacia la falencia o la plenitud, hacia el desdén y la zozobra o hacia la bondad y la algarabía. Miren hagamos una cosa, dejémonos vivir en libertad. Cuando cumplí 30 años entre en una especie de etapa leucémica, de introspección; de remisión diría yo, muchos suspiros aguantados y muchas lagrimas derramadas, pero un día como hoy decidí que era la última. Ser valiente créanme es decir lo dejo para siempre, algo que me ha pasado y de lo que verdaderamente me satisfizo plenamente. Recuerdo aquello que una vez me demostró mi tío, dijo que dejaría el cigarro antes que la ley se lo impusiera, y llevaba fumando 32 años, el 31 de diciembre del 2008 se fumo su última cigarrillo, y no digo la marca por no hacer publichery. Me costó mucho volverme duro, pero a base de fuerza de voluntad y esfuerzo, todo se consigue. Hoy soy un ser renovado, son el mismo libido y con la misma esperanza. Hoy quiero saber que soy capaz de reencontrarme mientras escribo y regresando atrás dos párrafos no sentirme orgulloso de lo que acabo de escribir, quiero ir a más. Lo que si quiero es nunca dejar de perseguir el sol. No te pongas bisajoso me dijo el amigo colombiano, mientras que la loretana me decia ¡Alavate oe! Salud y alegria para todos.
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