lunes, 23 de agosto de 2010

Solito, solo.

Cuando llega el día en el que te sabes solo, para mí fue no una noticia dura. Por alguna razón que desconozco estaba preparado.  Antes no entendía porque uno se resiste a la soledad si acompaña tanto, pero ciertamente estaba preparado. Leo ha algunos amigos que conozco bien escribir notas como -En un momento de soledad, disfrutándolo- Así que solo sonreí al enterarme. A paso ligero, así entiendo hay que ir. Ahora ya no quiero correr como antes, prefiero hacerlo una vez bien que cinco o quince mal. Sé que lo que está bien y lo que está mal es muy subjetivo, pero la voz de la responsabilidad me habló hace un tiempo ya y no la rechace sino que la acepté de buena manera. No sirve de mucho el ser inocente porque los criminales existen y ellos solo verán por su beneficio y dañarte sin valorarte en lo absoluto.
Hoy espero aquí a que me vengan a buscar, lo he decidido; porque siento que para salir a buscar lo que no me gusta mejor estoy en mi atmosfera sintiéndome libre, viajando por mi creación y ordenando mis ideas. ¿Cuánto más necesito decir para convencer al resto que así me siento bien? Qué lo único que quiero es no incomodar a nadie ni que se metan conmigo. Quisiera solucionar todo lo que me desagrada pero mi psicólogo me ha convencido de que mejor es tragarse el "sapo" como él bien dice. Que de esa manera viviré más pues no me desgastaré en rencillas absurdas.  Por algo será que lo dice, tiene 67años y me gusta recostarme en la experiencia. Sonreír sintiéndolo de corazón se ve poco, somos seres imperfectos como dice Murakami y, solo tapamos nuestras flaquezas, por inseguridad. Yo sin embargo me siento seguro de mi capacidad y de mis principios, me gusta la alegría y la felicidad, y se que la capacidad para ser simpático me puede sacar de cualquier hoyo. Claro no es fácil profundizar de verdad porque siempre habrá algo más. El sacar ideas, conclusiones ciertas o herradas lo hacemos todos, de igual manera todos tenemos un código sagrado con nosotros mismos que cuando nos lo llerén; primitivamente hay una reacción. Ese código que es frágil, si se ve roto, esa ruptura puede ser indefinida. Por ello hay que andarse con cuidado con lo que se dice porque el que se despide para siempre, lo puede hacer con una sonrisa y un fraterno abrazo.  Sin embargo, ese código ha los nuestros se lo perdonaremos siempre, aunque nos duela o nos disguste mucho, lo perdonaremos. Ciertamente he llegado a entender que un poco de duda sobre lo que se presenta delante es bueno tener, siempre ayuda el ser autocritico y no creerse todo lo que te cuentan, de igual manera es feo vivir en la desconfianza.No es dualista, monoteísta, sincretista o politeísta la cosa, se trata de uno y toda esa amalgama mezclada que no hace sino darte el escenario ecléctico en el que se te recibe. También llega el día en que uno se da cuenta que el no ver el sol vuelve ermitaño a cualquiera, y quererse hacerse el ciego ante evidencia semejante es una postura ciertamente cobarde. Es inevitable caer, la ley de la gravedad esta; lo curioso es cuándo no queremos reconocer que estamos en el fondo; porque reconocerlo es exponerse al mundo y ser vulnerado o vulnerable. Hoy desde aquí os digo que lo mejor es reconocerlos para poner el inicio del fin, de todo se sale si se quiere. Con alegría. No obstante debo confesar que me siento muy decepcionado de algunas personas, decepcionado sí, pero no sorprendido. Me lo esperaba aunque no sabía en qué momento me llegaría la confirmación del acto cobarde, pero como ley de gravedad, llego. No diré nunca nombres, es uno de los principios que tiene mi código sagrado. No estoy menos dolido por aquí dilucidarlo, pero si que claro existe un ligero desahogo. Empezaré a leer más de Biología, Física, ciencias en general. Intuyo que hay falta de personas interesadas en los hechos con explicaciones exactas. Matemáticas, números y cifras.
Leer El Túnel de Sábato me ha hecho replantearme todo y al hablar de todo me es inevitable pensar en Richard David Precht cuando afirma que los verdaderos filósofos son los niños y que «La filosofía es como un paseo. Nunca se alcanza una meta, siempre se llega al mismo lugar de donde se ha salido. Pero resulta divertido.», Puedo estar de acuerdo con que los niños tienen una curiosidad incontenible y sus preguntas haces muchas veces titubear a los adultos.
Ir al teatro y encontrarte con un actor monologuista que se ha aprendido el libro de El Túnel entero y te lo recita como si fuera tú existencia no es lo mismo que leer en absoluto silencio el libro, pero la enseñanza de que te conviertes en esa caja siendo un individúo que transita en paralelo al resto es real, no solo lo sientes sino que da hasta para pensarlo al derecho y al revés. Pasar por alto lo que nos aflige puede significar no librarnos de un peso en algunos casos mortal, llegar a perturbarnos tanto que nos lleve al suicidio o quizá a acecinar, inclusive a la única persona que nos entiende y amamos. Es una paradoja; pero el miedo a ser realmente libres nos lleva a cometer errores irreparables.

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